Pero apenas cinco años después de su llegada a Alameda, el personal que trabaja a bordo y los visitantes han informado de cierto número de sucesos inexplicables. Afirman haber escuchado pasos y voces a pesar de no haber nadie a bordo, haber visto a marineros y oficiales desconocidos que se desvanecieron en el aire, violentas corrientes de aire en habitaciones completamente cerradas y como el equipo e instrumental del buque se encendía y apagaba solo. De hecho, ha habido tal cantidad de sucesos que una legión de psíquicos, clarividentes, médiums y parapsicólogos se han acercado hasta Carolina del Norte para estudiar el barco. Muchas de las más de cuarenta personas. Alan McKean, que trabaja en el museo, dice no ser un creyente de este tipo de asuntos. "Pero vi lo que vi –dijo-. Un día vi un oficial con su uniforme bajando por la escalera a la siguiente cubierta. Le seguí y ya se había ido. No tengo explicación para ello". Los historiadores estiman que cerca de 300 personas murieron mientras trabajaban en el barco mientras estuvo en servicio, que fue de 1943 a 1970.
