Categoria: Catastrofes

Cuando se habla de muerte automáticamente se piensa en guerras, en el SIDA, en el cáncer, en los accidentes de tráfico…, en muchos causantes directos de que a final de año las cifras de mortalidad anuales nunca sean esperanzadoras...

3

Historia

Pero lo que no todo el mundo sabe es que, muy por encima de cualquier catástrofe o desastre natural, existe un agente productor de muertes aún mayor, la malaria.

   La malaria, que proviene del italiano “malaria”, mala aria (mal aire), también se le denomina fiebre palúdica o paludismo. Producida por parásitos del género Plasmodium, es la primera enfermedad de las que son debilitantes, con más de 200 millones de casos anuales en todo el mundo.

   Se trata del mosquito Anopheles, el Genus Anofeles en castellano. Este mortífero insecto se divide en un total de 400 especies. De éstas, unas 40 especies son las encargadas de transmitir cuatro tipos de parásitos, y son éstos los responsables de decenas de infecciones y de, por supuesto, la malaria.

   Las primeras referencias que se tienen de la existencia de malaria datan del año 2700 a. C en China. Los romanos tardaron siglos en percatarse de dónde estaba la raíz de la enfermedad, puesto que creían que la malaria provenía de los malos aires de los pantanos, de ahí el origen de su nombre.

   Actualmente, tal como rezan las diferencias Norte/Sur, en los países desarrollados ha empezado el control epidémico y es sobre todo en el continente africano donde la malaria alcanza cifras fatales.

   No obstante, el Anopheles es un sobreviviente evolutivo que puede adaptarse a una ingente variedad climática, por lo que el frío europeo no tiene por qué ser un impedimento a su desarrollo y adaptación.

   Así pues, está claro que la vida y la muerte forman parte del mismo proceso evolutivo. La vida necesita de la muerte y viceversa. Y esto es porque, del mismo modo que cualquier especie lucha por su supervivencia, el Genus Anofeles también lo hace. Como cualquier género, necesita de alimento.

   De este modo, la muerte de personas es necesaria para que la Anofeles sobreviva. Y digo “la”, porque los machos se nutren del néctar de las plantas, por lo que son las hembras las que, al necesitar una fuente energética más sólida para la cría de sus huevos, se nutren de “nosotros”.

¿Cómo controlar los ciclos naturales del universo?

Desde el Programa para el Control de la Malaria de 1996 de la OMS (Organización Mundial de la Salud) se lanzan una lista de estadísticas un tanto alarmantes:

     - Entre 300 y 500 millones de personas cada año contraen la malaria y de 1,5 a 2,7 de estas personas pierden la vida.

     - La malaria acaba con la vida de 2800 niños diariamente.

     - El 95% de las infecciones son causadas por la picadura de uno de estos Genus Anofeles.

     - El mayor peligro de todo esto es que el ritmo de adaptación del Anofeles es muy acelerado. En 1960 existía un 10% de la población mundial en riesgo. Actualmente, el riesgo ha aumentado a un 40%.

 

Podemos ver en el siguiente cuadro la distribución de las distintas especies de Anofeles en el mundo.

     - En Brasil concretamente, la malaria acaba con la vida de más gente que el cólera y el SIDA juntos.

 

Son datos muy negativos, pero no hay que levantar más alarmas de las ya existentes. También es cierto que poco a poco se va sabiendo más acerca del tema y la investigación sobre el desarrollo de vacunas mayormente efectivas, desde aquella primera aparecida en 1988, va siendo cada vez más profunda, segura y real, por lo que es posible que quizás dentro de poco tiempo, esta epidermia sea erradicada.

   Mientras tanto, es fácil reafirmar aquellas palabras de Thomas Hobbes en las que decía que “el hombre es un lobo para el hombre”, pero también es cierto que en esta guerra de todos contra todos, alguien tiene que acabar tirando la toalla.

Fuente: http://www.anfrix.com

Votar:
Comentario
 

Web desarrollada con Iwcms.com
Impresiones Web, SL. C/ San Bernardo, 123, 7ª Planta;28015, Madrid (España).Tlf: +34 911 61 01 13 E-Mail : info@impresionesweb.com
Inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, Tomo 19602, Folio 112, Sección 8ª, Hoja M-344480, con CIF B-83844787.