El artista conceptual belga Wim Delvoye tiene por oficio, entre otros, la curiosa manía de tatuar la piel de los cerdos. Wim se reconoce tan artista como vegetariano, lo cual denota alguna que otra contradicción en sus actitudes, pero el caso es que el tipo ha hecho de la capa externa de los porcinos una excéntrica forma de cultivar su arte.
Famosas son también sus máquinas Cloaca o su exposición “Siete consideraciones sobre el sexo, los rayos X y los cochinos”, pero está claro que sus cerdos tatuados no tienen parangón. Según explica Wil, cuando el animal muere, él se encarga de disecarlos o bien extender la piel sobre un lienzo para que pueda conservarse “íntegra” la obra.
De lo que esto derive, sólo podremos saberlo con el tiempo. No obstante, en Moscú ha comenzado a ponerse de moda el “ejercicio” de tatuar felinos. Para muestra, un par de ejemplares aquí, el diseño Tutankhamon, y este otro tanto o más increíble.
Desde la citada revista, recogemos la entrevista publicada al artista Wim Delvoye.
Sí, claro. He tatuado a críticos de arte, marchantes y coleccionistas… y muchos traseros. Tropiezo con mis labores de aguja allá donde voy. Algunos diseños los pruebo primero en personas, y si funcionan, recreo el tatuaje en un cerdo.
- Para el observador atento, tu obra está repleta de contradicciones. Por ejemplo, ¿no eres vegetariano?
Ya ven, todo un histrión del "organic art" que en este vídeo se muestra claramente:
Si quieres ver sus trabajos o saber más acerca de este belga, puedes pasar por http://www.wimdelvoye.be
